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“La riqueza de hacer un doctorado, está en impactar a las personas y su mundo”

“La riqueza de hacer un doctorado, está en impactar a las personas y su mundo”

Reconocer los derechos de las comunidades, movilizar mentes hacía el cambio con el entorno, y generar reflexión sobre el estilo de vida, son solo algunos retos de los nuevos doctores en Derecho, Ciencias Ambientales y Filosofía.

Adriana Marcela Medina, Hernando Uribe Castro y Rodrigo Jesús Ocampo, son tres docentes de la facultad de Humanidades, que recientemente culminaron sus estudios de doctorado; y aunque cada uno tiene el sello de las ciencias sociales y las humanidades, existen otros intereses en torno a la investigación, y necesidades de vida como profesional.

Adriana Marcela Medina, se radicó en la ciudad Cali hace seis meses, es abogada de la Universidad Nacional y hace poco terminó su doctorado en Derecho en la Universidad del Rosario. Su área de desempeño está enfocada en los Derechos Humanos, la construcción de paz, las memorias históricas, y la perspectiva de los derechos desde abajo, entre otros temas relacionados.

Por su parte, Hernando Uribe, realizó su doctorado en Ciencias Ambientales en la Universidad del Valle, y asegura que la sensibilidad por el entorno, fue una de las cosas maravillosas que descubrió, gracias a este estudio doctoral.

El turno de doctorarse, también llegó para Rodrigo Jesús Ocampo, quien culminó su doctorado en Filosofía, en el Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia en Medellín, un programa que tiene tradición a nivel nacional y que cuenta con altos estándares de formación.

“Finalmente no es el título”

Mi interés de doctorarme está en la pasión por la investigación y la docencia, y porque en Colombia, un país donde es tan difícil acceder a la educación, es muy valioso hacer un programa doctoral por todo el proceso que se vive: la experiencia investigativa que adquieres, la gente que conoces, los momentos vividos, el impacto a nivel personal, entre muchas vivencias, y es aquí donde digo que no es el título, es todo lo que viví y lo que he transmitido hasta ahora con mi conocimiento a los estudiantes, e inclusive a la gente del común con el trato cotidiano”, manifiesta Adriana.

Mientras estudiaba el doctorado como becaria de Colciencias, Adriana trabajó con población refugiada en Ecuador y Canadá, afectada por el conflicto armado.

Actualmente lidera tres cursos: ‘Constitución’, ‘Legislación de Medios’, y ‘Legislación Internacional’, donde según ella, la participación de los estudiantes, la alegría de aprender, la investigación, análisis de temas, entre otras cosas, han hecho más que satisfactorio la realización de este doctorado.

El valor de la vida, a través de las ciencias ambientales

Cuando realicé la licenciatura en Ciencias Sociales, me interesó en gran manera la geografía porque tenía elementos ambientales, de hecho mi tesis de pregrado fue sobre los cultivos de la caña de azúcar en el Norte del Valle del Cauca. Luego, cuando cursé la maestría en Sociología, investigué los asentamientos informales, fenómeno que por supuesto, posee componentes ambientales”, comenta Hernando Uribe.

Con este doctorado, según Hernando, aprendió que el lugar del ser humano en el mundo es muy pequeño, que el hombre no es el centro, sino solo una parte del sistema cósmico. “Llevamos una vida acelerada, con dinámicas absurdas, con más pobreza, desigualdad y guerra, donde cada vez vamos atentando con la diversidad que nos ha brindado el planeta. Interiorizar todas estas cosas es el reto, y más aún, lograr transmitirle a otros cómo pueden ser agentes transformadores”.

“Caminar por diferentes espacios, por los parques, ver la estructura de un árbol, sentir los olores de la naturaleza, ver el sufrimiento de los animales, analizar las políticas de las elites frente al manejo de los territorios, etc., todo esto empieza a verse distinto y el componente crítico se refuerza; porque no solo es pensar un mundo lleno de gente, sino pensar un planeta con una trama de vida, una red de relaciones de vida”, concluye Hernando.

Con el Grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones de la facultad de Humanidades, se está trabajando en un proyecto sobre cuencas hidrográficas de Cali, las cuales se analizarán no solo desde una perspectiva técnica, como regularmente se ha hecho, sino que se analizarán desde la perspectiva sistémica y compleja; la investigación involucrará una variedad de dimensiones.

Aquí, el papel de la investigación es muy importante porque identifica conflictos, el estado actual de las cuencas y las transformaciones producidas por las lógicas políticas. El valle geográfico del río Cauca tiene una de las mejores tierras para la producción de alimentos, podría ser una de las despensas más importantes de alimento para el país, pero están monopolizadas por los cultivos de la caña de azúcar”, agregó Uribe.

Actualmente, Hernando lidera el curso de ‘Cultura ecológica y ética ambiental’, donde los estudiantes se han confrontado y han puesto en práctica todos estos principios, con el fin de concientizarse y mover otras mentes al cambio y a la generación de ideas.

Filosofía para la vida   

Aunque por muchos siglos la filosofía tuvo un énfasis en lo teórico y epistemológico, hoy en día importa recuperar una filosofía práctica, orientadora en distintos contextos de acción.

Según el docente Rodrigo Jesús Ocampo, la experiencia de este doctorado, además de fortalecer su proceso de investigación como docente, es una práctica formadora y retadora para su proceso de enseñanza, puesto que trabaja temas que tienen que ver con la acción, lo ético y lo político, actitudes del ser humano, las sociedades y su entorno.

Hace algunas décadas viene cobrando importancia el tema de la conciencia ecológica, la responsabilidad ambiental, y está tomando cada vez más fuerza los movimientos ambientalistas en pro de los derechos de los animales, y del cuidado del entorno en general. Por eso el interés de la filosofía también se dirige a las crisis ambientales, porque tiene mucho que ver con la ciudadanía, el comportamiento, las prácticas sociales, estilos de vida y la relación entre cultura y naturaleza”, explicó Rodrigo.

El docente también tuvo la oportunidad de hacer una pasantía durante dos meses en España y visitó universidades como la de Barcelona, la Complutense de Madrid y la Carlos III de Madrid, experiencia que le permitió que los resultados de su investigación doctoral, fueran positivos.

Actualmente, brinda los cursos de ‘Ética’ y ‘Cultura Ambiental y Ética ecológica’; este último, bajo la modalidad virtual y presencial. Según Rodrigo, el pensamiento socio-ambiental, es una de las líneas de trabajo en las que se está trabajando fuertemente en la Facultad.

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